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Las investigaciones establecen una relación entre la tensión arterial y la alimentación.

La presión o tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias a medida que circula por el cuerpo. Se expresa en dos números, como 120/80 mm Hg. Estos números representan, respectivamente, la presión sistólica y la presión diastólica:

  • Presión Sistólica: Es el primer número y muestra la presión en las arterias cuando el corazón se contrae y bombea sangre hacia el cuerpo.

  • Presión Diastólica: Es el segundo número y representa la presión en las arterias cuando el corazón está en reposo entre latidos.

Los valores normales de la presión arterial son generalmente alrededor de 120/80 mm Hg. Sin embargo, es importante señalar que las recomendaciones pueden variar ligeramente según las pautas médicas y las características individuales de cada persona (edad, sexo, patologías asociadas, clima…).

Según sus valores podemos categorizar la tensión arterial:

  • Normal: Menos de 120/80 mm Hg

  • Prehipertensión: 120-139/80-89 mm Hg

  • Hipertensión: 140-159/90-99 mm Hg o más.

Es esencial mantener la presión arterial en un rango saludable, ya que la hipertensión (presión arterial alta) puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y otros problemas de salud.

Los factores que pueden afectar la presión arterial incluyen la genética, la edad, el género, la dieta, el nivel de actividad física, el estrés, el consumo de alcohol y tabaco, entre otros. Es aconsejable realizar controles regulares y seguir las indicaciones de los profesionales de la salud para su correcto control.

Una alimentación saludable puede desempeñar un papel crucial en el mantenimiento de una presión arterial dentro de los rangos normales y en la prevención de la hipertensión. Algunas de las pautas dietéticas que pueden ayudar a mantener una presión arterial saludable:

  • Reducir la ingesta de sodio: Reducir el consumo de sodio (la principal fuente es la sal) es fundamental para controlar la presión arterial. Limita el uso de sal al cocinar y evita los alimentos procesados y enlatados, ya que a menudo contienen altos niveles de sodio.

  • Aumentar la ingesta de potasio: Los alimentos ricos en potasio, como plátanos, pistachos, espinacas, aguacates, legumbres y patatas, pueden ayudar a contrarrestar los efectos del sodio y mantener la presión arterial en niveles saludables.

  • Consumir una dieta rica en frutas y verduras: Estos alimentos son ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes que pueden beneficiar la salud cardiovascular. Intenta incluir una variedad amplia de frutas y verduras en tu dieta diaria.

  • Optar por granos enteros: Los granos enteros, como avena, arroz y pasta integrales, son ricos en fibra, lo cual puede ayudar a mantener una presión arterial saludable.

  • Limitar el consumo de grasas saturadas y trans: Reducir la ingesta de grasas saturadas y grasas trans puede ayudar a mantener niveles saludables de colesterol y, por lo tanto, promover la salud cardiovascular. Opta por fuentes de grasas saludables, como aceite de oliva virgen extra, aguacate, pescados azules y frutos secos.

Uno de los factores que facilitan el bienestar y la salud es seguir los consejos médicos y los tratamientos que incluyen cambio de hábitos. Los psicólogos trabajamos para proporcionar herramientas en la instauración de hábitos y rutinas. La desmotivación, el aburrimiento y las dificultades a la hora de establecer un hábito son frecuentes. También es fácil que la persona no sepa cómo llevar correctamente las recomendaciones de su médico o le cueste entender el procedimiento terapéutico, lo cual requiere de los profesionales una dedicación y habilidades comunicativas eficaces. Otras veces es necesario trabajar las constumbres y usos sociales que existen en la forma de alimentarse para poder adecuar y fomentar el cambio terapéutico.

Con el consejo, control y seguimiento de un nutricionista aseguramos que se sigan todas las recomendaciones que implicarán la mejoría de este problema. En ARPA Psicología y Nutrición nos comprometemos a promocionar la salud en los términos que cada persona necesite.

Fuente: Organización Mundial de la Salud